Análisis táctico River Plate-Boca Juniors

13 de Diciembre de 2018 a las 10:15

Análisis táctico River Plate-Boca Juniors

River Plate consiguió la cuarta Copa Libertadores de su historia, en una final marcada por muchos temas extra deportivos y que por primera vez se jugó fuera de América Latina. El inicio de partido fue algo extraño para todos los que lo estábamos viendo: había algo fuera de lugar en el hecho de que se disputase en Madrid, y esto se trasladó al terreno de juego, con ambos equipos esperando más el fallo del equipo rival y contemplando, que buscando arriesgar y llegar a la portería contraria.

El conjunto Millonario llegó al partido con dos bajas importantes en ataque: Borré y Scocco. Esto generó que en la primera parte River apenas pudiese crear peligro para el guardameta de Boca.

Boca Juniors inició el partido posicionado en un 1-4-5-1, planteando un sistema de juego basado en tapar mucho el mediocampo y controlar las subidas de los laterales de River que tanto daño le hicieron en el partido de ida. El posicionamiento de Boca cortaba las líneas de pase interiores acumulando muchos jugadores por dentro, como vemos en la imagen.

Ese planteamiento produjo mucho atasco en el ataque de River, posicionado en un 1-4-2-3-1 que situaba muchos jugadores a la misma altura de balón o por detrás de él, sin un buen posicionamiento entre líneas. Esto hacía que la defensa de Boca se sintiera cómoda y le permitía robar por dentro para salir al contraataque.

El conjunto de Gallardo no conseguía dar fluidez a su ataque: sus pases eran lentos, de un costado al otro pero sin verticalizar. Para desplegar un juego más directo, River buscaba el ataque por fuera, con sus laterales siempre profundos. Los mediocentros recibían por fuera y buscaban el pase largo para la subida de los laterales, aunque sin mucho éxito gracias a la defensa de Boca Juniors.

Todo empezó a cambiar a partir del segundo tiempo: los hombres del muñeco Gallardo salieron más decididos en ir a por un partido que estaban perdiendo, dieron mayor velocidad a la circulación de balón impidiendo que los centrocampistas de boca se sintieran tan cómodos defendiendo y con ello crearon los primeros espacios interiores, sobretodo a la espalda de los mediapuntas de Boca, en especial a la espalda de Pablo Pérez.

River situó a sus jugadores en posiciones más escalonadas y la entrada de Quintero fue el detonante para desarbolar la defensa de Boca y empezar a tener espacios hasta conseguir el empate.

A partir del empate de River, el partido fue entrando en momentos en los que nadie era dueño del balón, si bien el conjunto Millonario estaba mejor físicamente y tuvo alguna ocasión de peligro, ambos equipos parecían temerosos y los jugadores no arriesgaban por temor a convertirse en el jugador que cometió el fallo, que perdió el partido, y verse derrotado en las portadas de la prensa.

Una vez llegados a la prórroga, el partido finalmente se decantó del lado de River, tras la expulsión del medio centro de Boca, Wílmar Barrios. A esto se sumaban a los problemas físicos que estaban sufriendo muchos jugadores de Boca, lo que hacía muy difícil mantener un ritmo de juego alto. Para Boca, era cuestión de tiempo para que el marcador se decantara del lado de River Plate. River, por su parte, acabó jugando con muchos espacios pese a tener algún susto con los arreones finales de Boca Juniors que, con más orgullo que fútbol, intentó empatar un partido que no pudo ganar.

Al final, River con un plan B de juego más elaborado que Boca Juniors y con jugadores que físicamente llegaron mejor se hizo con la Copa Libertadores, una Copa que pudimos disfrutar en España pero que por el bien del fútbol y del deporte esperemos que no vuelvan a tener celebrarse fuera de America Latina.

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